Tradicionalmente, las empresas que se plantean la disyuntiva de salir a cotizar a la bolsa de valores suelen ser empresas grandes y consolidadas. Sin embargo, hoy en día se están planteando nuevas modalidades que facilitan a empresas medianas salir al mercado bursátil, como es el caso del proyecto del Mercado Alternativo de Valores (MAV) en el Perú. Por ello es bueno mostrar los beneficios que tiene.
La
decisión de cotizar en bolsa supone un gran desafío para la empresa. Esto se
debe a la necesidad de adecuar a la
organización a ciertos parámetros mínimos requeridos para poder cotizar
públicamente. Estos requisitos responden mayormente a la valorización de
activos y pasivos así como también a la transparencia de información.
Sin embargo, existen muchos beneficios en la emisión de acciones que hacen
que las empresas analicen dicha posibilidad.
El principal beneficio de la emisión de acciones es la liquidez que la
misma brinda. Por ejemplo, si una empresa necesita liquidez para poder
financiar una inversión a largo plazo, por definición deberían ser financiadas
por inversores que están dispuestos a esperar para poder ver los réditos de su
dinero. Sin embargo, el hecho de que las acciones sean totalmente transables y
fácil de liquidar permite que los proyectos de inversión a mediano y largo
plazo puedan financiarse a corto plazo sin descapitalizar a la empresa. La emisión de acciones permite entonces que
personas o empresas que buscan
beneficios a corto plazo puedan financiar proyectos a largo plazo y aun así que
sea beneficioso tanto para la empresa emisora como para el inversor.
Un segundo beneficio brindado por la emisión de acciones es la reducción de
los costos de financiación.
Esto se da ya que ante la necesidad de dinero para un eventual proyecto o
inversión la bolsa de da el dinero necesario a un costo mucho menor que al que
podrías acceder a través de fuentes de financiamientos tradicionales tales como
los préstamos bancarios. Por ende, al
ser menores los costos,la compañía podrá acceder a mayor cantidad de
dinero para financiarse.
Incluso en el caso de que en el
futuro la compañía tenga la necesidad de acceder a los métodos de
financiamiento tradicionales, tales como préstamos bancarios, el hecho de ser
una empresa que cotiza en bolsa brinda una mayor capacidad negociación frente a
los bancos. Esto se debe principalmente al tener una fuente alternativa de
financiamiento se puede negociar condiciones bancarias más beneficiosas que en
caso de que no la tuviera. Adicionalmente, las empresas que cotizan en bolsa
deben de tener una información mucho más visible y transparente, lo que lleva a
mayor conocimiento de la empresa por parte de las entidades financieras.
Reduciendo así sus riesgos y mejorando
la capacidad de negociación de crédito hacia las mismas.
Un tercer beneficio de que la organización salga a cotizar a la bolsa
es la disciplina de gestión que esto implica. Esto conlleva a que el mercado
juzgará las acciones del directorio y alta gerencia con referencia a una
oportunidad de negocio, etc. Si el mercado considera que la decisión tomada por
la empresa es mala, las acciones inexorablemente perderán valor, dando así la señal de que no están de acuerdo
con las decisiones. Por otro lado, si la compañía toma una decisión que el
mercado considera positiva, entonces las acciones aumentarán de valor.
Por
ende, el mercado funciona como un
termómetro de las decisiones corporativas. Esto implicará que la empresa
utilizará estas referencias en el proceso de toma de decisiones, buscando
siempre la maximización de beneficios del accionista y por ende el aumento del
valor de la compañía.
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